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 Prosa

Prosa es un importante concepto que debemos profundizar en su significado. Que es prosa o también que es la prosa es una pregunta esencial que nos permite entender lo que podríamos denominar como significado de prosa Prosa  ¡Cuánto desprecio existe, en estos tiempos, por las palabras! Ese desprecio empieza con el olvido. En relegar el significado, la historia, el uso de las palabras al rincón putrefacto de la ignorancia. También con el hecho de otorgarle significados no propios a su naturaleza, a su esencia, a esa irresistible fuerza, que los vocablos tienen para hacer que la vida sea cada día mejor. Eso sucede con prosa. Este viajero vocablo que proviene de Jonia, en la costa centro occidental de Anatolia, en la Actual Turquía, nació en medio de las llamadas colonias griegas, tierra de cultivo de la civilización helénica, hacia el siglo V antes de nuestra Era.  Allí la prosa nació para describir lugares, costumbres o acontecimientos. Nació en la práctica de la antigua crónica, del antiguo ensayo, de la antigua entrevista. Nació para diferenciarse del verso, prosa y verso son dos hermanitos querenciosos.

Grandes prosistas

Heródoto de Halicarnaso
El historiador Heródoto
El historiador Heródoto
En primer lugar debemos reconocer al gran prosista Heródoto de Halicarnaso, 484-425 a.n.e. Heródoto nació en Halicarnaso,  la actual ciudad turca de Bodrum, en la de ahora costa egea de Turquía. Heródoto es considerado como el fundador de la historiología, como el investigador que aun reconociendo la verosimilitud en sus propuestas, logró presentar los primeros grandes resultados con un método historiográfico. Su obra Historiae o Nueve libros de historia,  es la primera obra escrita en prosa griega y la primera que abarca un periodo y una serie de secuencias históricas generales sobre la época. De su obra es muy famoso su primer párrafo que dice: Heródoto de Halicarnaso presenta aquí los resultados de su investigación para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en el olvido. Da también razón del conflicto que enfrentó a estos dos pueblos.
Tucídides
El siguiente prosista, de reconocimiento universal es, también, historiador. Se trata de Tucídides, 460-395. Nació veinticuatro años después que Heródoto, viviendo aproximadamente el mismo tiempo, sesenta años. prosa Tucídides escribió en prosa la Historia de la guerra del Peloponeso. Esta guerra se llevó a cabo en el siglo V a.d.e entre Atenas y Esparta, los dos estados colosos de la Antigüedad. En su prosa se fundamenta ya un método científico para la Historiología. A diferencia de Heródoto que se basó en la posibilidad de la verosimilitud, dadas las fuentes y los datos, Tucídides se fundamentó en la veracidad. La esencia de su prosa histórica es la veracidad.
Jenofonte
El tercer gran prosista de la Antigüedad fue Jenofonte.  Nació en Atenas en 431-354 a.n.e., Lo separan 29 años de Tucídides y 53 años de Heródoto. Vivió el periodo de la Guerra del Peloponeso (431-404). Fue discípulo de Sócrates y escribió, también a manera de diálogos, inspirado en su maestro. prosa Participó en la denominada Expedición de los Diez mil y su crónica sobre esta expedición  llevó como título Anábasis y constituye su obra, en prosa, más conocida. La forma de escritura en prosa tiene su origen, pues, en la Antigüedad. Su desarrollo posterior forma parte de la historia de la Literatura. Es decir, a la historia de la sociedad y al amplio abanico de los géneros literarios. Interesante y necesario será para la Poética, ciencia de la escritura, la elaboración de la cronología de la prosa, del origen y desarrollo, llevándola hasta la contemporaneidad, pasándola por el Medioevo y la Modernidad. También debemos admitir que la prosa está originada en la historiología. Es a los investigadores historiográficos a quienes les debemos este enorme invento de la Humanidad, la prosa.

Qué es la prosa

La prosa es una forma de escritura. Su formato básico es el párrafo. Difiere así de la otra gran forma de escritura, el verso, cuyo formato básico es la estrofa. La prosa, en consecuencia, está regida por leyes poéticas propias de su forma. La Poética, ciencia de las leyes, constantes y variables de la comunicación escrita ofrece a esta forma una serie de descubrimientos e invenciones que se concentran, ante todo, en la Teoría del Párrafo y en la clasificación de los géneros literarios. De esta manera, así como el verso está ligado a la estrofa, la oración está ligada al párrafo.  Es algo así como lo siguiente: el verso es a la estrofa, como la oración es al párrafo. Asimismo, los indicadores que caracterizan la prosa están dados por las diferentes familias, especies y variedades literarias en las que se pretenda escribir. Realmente el párrafo se pone al servicio del género literario en el que se decide escribir. Algunos autores, de manera simplista, han definido la prosa como la forma de escritura que, en oposición al verso, no conlleva ritmo, ni métrica y, lógicamente rima. Es el caso de Ducrot y Todorov, 1974, y otros exponentes de la llamada Teoría de la Argumentación. Contrario a estos teóricos, debemos afirmar que el párrafo sí contiene elementos de ritmo y métrica. Lógicamente con leyes diferentes, específicas a la forma. En ese sentido, toda oración implica un tiempo, y ese tiempo conlleva, necesariamente, una rítmica, que implica cadencia, compás, acento, consonancia; de igual forma, simetría, regularidad y equilibrio en el habla.

prosaico

Lo prosaico debería ser, como efectivamente lo es, lo relativo a la prosa. Cuando aplicamos el adjetivo prosaico estaríamos haciendo referencia a un texto que tiene las características en mayor o en menor grado de lo que llamamos prosa. Sin embargo, una especie de poetas en verso, una especie de cultismo del verso, propició con anterioridad al siglo 18 la expresión prosaico, para referirse en forma despectiva a textos e incluso a hechos de la sociedad. Así que se fraguó un bosque de sinónimos para darle vida maloliente a la palabra prosaico. Se desgajó de prosaico, chabacano, ramplón, pedestre; trivial, insulso, inelegante; mediocre, cursi, trillado; popular, tosco, grosero; corriente, banal, de pacotilla y otros tantos sinónimos que acogidos acríticamente por la RAE desconciertan al hablante al utilizar una palabra de alta significación histórica en forma burda y despreciativa. Es apenas explicable que, con la aparición a mediados del siglo XIX del denominado verso libre, el concepto de prosaico, utilizado despectivamente, tendría un la necesidad de replantearse. Cómo no, dada la aparición de esa tendencia literaria que sostuvo triunfalmente la idea de hacer poemas con un alejamiento intencional, aunque artístico, de las reglas ortodoxas de la rima y del metro. Se impuso el poema en prosa, o mejor la prosa poética. El verso libre florece en la segunda mitad del siglo 19 liberándose de los cánones del soneto y de la preciosa décima. Walt Whitman, los simbolistas, G. Kahn L. Laforgue y claro Stéphne Mallarmé, cuando escribe “(…) por primera vez los poetas no cantan atados al atril […]”. De esa manera la palabra prosaico, se halla ante la realidad de que la prosa, si está bien escrita es poema. Es decir que es necesario reconocer en la prosa, en el párrafo bien escrito la posibilidad poética, incluso, “hablando de agricultura, se puede hacer poesía”, como lo reiteraba un gran escritor colombiano, Silvio Villegas.    

Acerca del autor

Lizardo Carvajal Rodríguez

Escritor colombiano, autor de más de veinte títulos en las áreas de metodología de la investigación, teoría tecnológica, historia y clasificación de la ciencia, poética y teoría solidaria y cooperativa.

Docente universitario en la Universidad Libre y en la Universidad Santiago de Cali, por más de treinta años en áreas relacionadas con métodos de investigación, métodos de exposición, clasificación e historia de la ciencia.

Editor académico y científico de obras de autores universitarios, grupos de investigación e instituciones de nivel superior y de autores independientes en Colombia, a través del proyecto Poemia, su casa editorial, Colombia si tiene quien le escriba y promotor de las mesas de redacción como estrategia de producción de textos.

1 comentario

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  • Cada vez que se aborda un tema tan importante de la escritura, nos encontramos con el mundo mágico de las palabras, que bien redactadas y bien organizadas nos llevarán por ese ancho mundo de la escritura y esta a su vez nos encaminan a esos paraísos de la prosa, el verso, el poema y a través de cada uno de ellos nos enriquecemos verbal y oralmente.
    Lo que nos queda en estos tiempos es hacer de cada paraíso algo inagotable, que podamos encontrar la esencia y poner en práctica todas las reglas necesarias para diferenciar uno del otro, no es un secreto que en estos tiempos pareciera que han ido pasando a otro plano, la actualidad los ha relegado la tecnología ha ido restando terreno, solo nos queda soñar y seguir en esta tarea de dejar un legado lleno de prosa, de verso y porque no de mucho poema.