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El Dia del trabajo y el Dia del Maestro

El Dia del trabajo y el Dia del Maestro es un artículo que relaciona estas dos festividades: el día del trabajo y el día del maestro. El primero, el día del trabajo es la fecha ecuménica de la humanidad. El segundo el día del maestro es la fiesta de quien hornea la vida humana.

El Día del trabajo

Mayo amanece, alborea y aviva su clarear con el Dia del Trabajo. El Primero de mayo es el Día Internacional de los Trabajadores. Es la Fiesta del trabajo. Es la posibilidad de reconocer la nobleza del trabajo, es el día del trabajo. Aquí, en Nuestra América, se festeja protestatariamente ésta, que será la fecha ecuménica de los hombres. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia; Cuba, Ecuador, El Salvador; Guatemala, Honduras, México; Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú; República Dominicana, Uruguay y Venezuela presienten y ven a los trabajadores marchando por el duro pavimento de sus calle, hacia el futuro de la Humanidad.

El Dia del maestro

Mayo se hace mozo con el Dia del maestro que se celebra en Colombia. El Quince de mayo se dedica al festejo de este oficio, de esta profesión, de esta vocación, en el país de la colomba.  En Nuestra América se festeja el Dia del maestro, del educador en fechas diferentes, pero todas ellas coinciden en reivindicarlo como anafe, hornero y lumbre del trabajo. Argentina piensa en el maestro el 11 de septiembre; Brasil el 15 de octubre y Ecuador el 13 de abril; Perú el 6 de julio y así sucesivamente. Sólo Colombia lo tiene pegadito al Día Internacional de los Trabajadores, fecha ideal para pensar en el maestro.

En busca de la fiesta ecuménica de la humanidad

La Humanidad ha ido recorriendo un largo camino en busca de su Fiesta Ecuménica, y lo ha hecho por etapas que corresponden a sus particulares modos de desarrollo. Las fiestas gentiles, en la gens, las fiestas claniles, tribales y, posteriomente, las fiestas familiares que unen a los hombres en pequeños círculos cerrados. Luego las fiestas religiosas que, más que unir, dividen a los hombres en relación con ciertas creencias. Son las fiestas del apego al mito, a la ficción y la quimera. Al aparecer la Nación,  nacen con ella las fiestas nacionales. El señorío, la territorialidad, la Patria y la Lengua; la tradición, lo nativo y lo originario se embleman para unir grupos que se aferran a su cielo, separándolo del cielo de los demás. El 24 de diciembre es el Día de la Cristiandad. El Primero de enero, sólo une a los hombres que se rigen por el Calendario Gregoriano. Ninguna de estas fiestas tiene el privilegio de unir a la Humanidad. Por el contrario, son expresión de división, excepto La Fiesta del Trabajo.  El Trabajo, como factor de desarrollo histórico, y no como factor de explotación del hombre por el hombre, está presente en la suma de las manifestaciones culturales de todos los pueblos de la Tierra. Es, por lo tanto, la festividad llamada a unir, históricamente, a los hombres. Esa es la importancia del Primero de mayo, fecha en la cual se celebra, desde finales del Siglo XIX, la Fiesta del Trabajo o el día del trabajo.

 El oficio de enseñar y el oficio de aprender

El trabajo es un concepto concreto. Su expresión abstracta es el oficio. El trabajo es lo general, el oficio lo específico. El trabajo remite al proceso total en su aspecto técnico y en su aspecto social de organización. El oficio avizora la función, el arte. Materializa la especialización, la especificidad del hacer social. El Elogio de los Oficios, es pues, el elogio del trabajo en su realización social y técnica. Así lo entendió el poeta, Carlos Castro Saavedra. Él pensó en los oficios. Él los elogió e incluyó el oficio de enseñar y el oficio de aprender: Aprendiz fue la luz Antes de entrar al mundo Y coronar los montes Y las cabezas de los bueyes. Aprendiz, igualmente, Fue el río en sus comienzos, Antes de ser profundo y navegable. Es ese el primer paso en el trabajo: la aprehensión de un oficio. El segundo paso, su desempeño. Pero, tanto en el primero como en el segundo está presente el maestro. El hombre y la mujer que, con su voz de música entonada hace vibrar el oído y el corazón de los niños traviesos y de los muchachos de mirada infinita. Mas no importa el oficio si es necesario y útil. Si resuelve del hombre sus aspiraciones, sus ausencias: Digno el peluquero, jardinero del pelo, en la pluma de Castro Saavedra, el poeta de Colombia que hermanó su verso con el poeta de Para Nacer he nacido y de Veinte Poemas de Amor y una canción desesperada, Neruda. Los peluqueros: “Sobre las cabezas, como sobre rosas oscuras, se inclinan los peluqueros para hacer su trabajo. Ellos merecen, por lo menos, que les digamos en el amanecer: ¡Buenos días, amigos, jardineros del pelo!”. Los sastres: “La historia de los sastres es la misma del cuerpo que nos dieron para gozar y padecer”. Los zapateros: “Casas para los pies hacen los zapateros. Así es de grande su ternura. Que la mañana los alumbre a todos y les llene las manos de monedas doradas”. El hombre es comunicación, relación, lenguaje. Todos cargamos el “oficio de las relaciones públicas”. Y es como dice el poeta de El Elogio de los Oficios: “Relaciones públicas hacen los pájaros que cruzan por el cielo y dejan tras sus alas huella de música”.  Los periodistas: “De papel y tinta es el cielo de los periodistas. Depende de ellos que en las páginas de los periódicos – en su cielo– todos los días haya sol y luz para las aves de los hombre”. Y todos los oficios podrían enumerarse, glorificarse en la metáfora y verso de Carlos Castro Saavedra. Sólo quedaría un espacio para interrogar el más importante de los oficios: el oficio de ser Hombre, de Ser Humano. Claro que este singular oficio, que es el oficio de la Libertad, el ejercicio del conocimiento de la realidad, de nuestra propia realidad para hacerla mejor, tiene un oficiante irremplazable: El maestro. Por ello, es perfectamente posible tener muy cerca estas dos fiestas: la del Trabajo y la del  Maestro. Ellas se unen en el propósito final de la Humanidad: La Libertad. Qué mejor que invitar a mis lectores a escuchar y ver esta bella composición. El maestro, con imágenes de La Lengua de las mariposas, un clásico de Patxi Andion, un poeta, maestro, lleno de realidad. Hoy, vigente en el Día del maestro. Un abrazo a mis compañeros que participan de la “lucha de clases”.
 

Acerca del autor

Lizardo Carvajal Rodríguez

Escritor colombiano, autor de más de veinte títulos en las áreas de metodología de la investigación, teoría tecnológica, historia y clasificación de la ciencia, poética y teoría solidaria y cooperativa.

Docente universitario en la Universidad Libre y en la Universidad Santiago de Cali, por más de treinta años en áreas relacionadas con métodos de investigación, métodos de exposición, clasificación e historia de la ciencia.

Editor académico y científico de obras de autores universitarios, grupos de investigación e instituciones de nivel superior y de autores independientes en Colombia, a través del proyecto Poemia, su casa editorial, Colombia si tiene quien le escriba y promotor de las mesas de redacción como estrategia de producción de textos.

1 comentario

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  • excelente articulo muy buena composición donde nos da a conocer la importancia del día del trabajo y el día del maestro ademas de una manera de expresar todo sobre estos dos días tan importantes para Colombia.